¿Cuantos cambios da la vida? – Sevilla Spain

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A todos alguna vez, la vida nos ha dado un giro de 180 grados.
Algunas veces por actos que hemos causados nosotros mismos otras veces por las consecuencias de los actos de las personas que nos rodean.

En aquella calurosa mañana del verano austral, me levanté algo triste, pues dejaría atrás la casa donde había vivido toda mi vida; además de mis dos únicos amigos, como también mi colegio el cual no extrañaría, y casi todo lo conocido o que me era familiar, pronto iniciaría una nueva etapa en mi vida. En efecto, iría a una nueva casa, a un nuevo barrio, un nuevo colegio al otro lado de la ciudad, donde descubriría una parte de la familia que me era casi totalmente desconocida. Así es, iría a la casa de donde mi madre salió desterrada hace muchos años para no volver.
Este gran cambio en mi vida era consecuencia de la estupidez de mi padre, el cual de un día a otro nos abandonó, escapando con su nueva secretaria y todo el dinero de la empresa familiar, la misma que había construido con el apoyo y trabajo de mi madre, dejando atrás a ella y a nosotros, los tres hijos de un matrimonio aparentemente feliz. ¿Cómo podía habernos dejado sin siquiera decirnos adiós?

Los cambios traen consigo casi siempre un giro en nuestra personalidad por tener que cambiar de amistades y de lugar.
Algunas veces son positivos, otras negativos..

Tal era el desastre, que Julia mi madre debió asumir la dirección de la empresa, la misma que había ayudado a formar y la misma que había dejado hacía unos años para cuidarnos, era la única forma que mi madre veía para evitar la inminente quiebra y poder enfrentar lo que significaba tener a Juan su hijo mayor estudiando en la Escuela Militar, a Isabel su hija del medio estudiando Medicina en la Universidad y a mí, Claudio, el menor de todos, aún en secundaria. Pese a todo su esfuerzo, la situación en que se vio envuelta la familia de un día a otro era demasiado precaria, mi madre debió vender todos los autos con la excepción del familiar, también el departamento en la playa y ahora la casa familiar, de otra forma era imposible poder pagar todo el descalabro ocasionado por la locura o ¿calentura? de mi padre.

Con esta historia aprenderas que todo tiene su parte buena.

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